En Memoria DE Parsons

RECORDAMOS A UN ADMIRABLE INVESTIGADOR, AMIGO Y PONENTE INAUGURAL DE ESTE ENCUENTRO:

JEFF PARSONS


VOCES

Mari Carmen Serra Puche - IIA UNAM

Yoko Sugiura Yamamoto - El Colegio Mexiquense

Eduardo Williams - El Colegio de Michoacán

JEFFREY R. PARSONS Y LA ETNOARQUEOLOGÍA MESOAMERICANA


Eduardo Williams

Centro de Estudios Arqueológicos

El Colegio de Michoacán

En memoria de Jeff (1939-2021): investigador, colega y amigo.


Acabamos de enterarnos del fallecimiento de Jeffrey Parsons, y decidimos escribir este breve homenaje a nuestro querido colega y amigo. Jeff fue Profesor de antropología en el Departamento de Antropología y curador de arqueología latinoamericana en el Museo de Antropología de la Universidad de Michigan (Ann Arbor). Jeff fue reconocido ampliamente por sus trabajos pioneros sobre patrones de asentamiento en Mesoamérica, los Andes y otras áreas del Nuevo Mundo, especialmente en el Valle de México, Perú y Argentina. La Universidad de Michigan aloja una colección extensa de cerámica y lítica producto de las investigaciones de nuestro autor, así como sus notas, fotografías y otros materiales que representan más de 50 años de trabajo.

Figura 1. El joven Jeffrey Parsons excavando en el lago Xochimilco (1981).

Los trabajos de Jeff en arqueología son conocidos por todos (Figura 1), por eso aquí vamos a explorar otro aspecto de su contribución a la antropología de Mesoamérica, tal vez menos conocido. Los trabajos de Jeff en el campo de la etnoarqueología son un tour de force que dejó una impresión imborrable en muchas personas, incluyendo el presente autor. Jeff empezó sus trabajos en México durante una época de grandes cambios culturales (ca. 1965-1970), y prontamente se dio cuenta de que las actividades y costumbres que él observaba en los campos, pueblos y hogares de sus informantes habrían de desaparecer algún día. Su preocupación por registrar la información etnográfica antes de que desapareciera queda manifiesta en la siguiente cita:

Hay muchas actividades tradicionales en el borde de la extinción que merecen registrarse en México y por todo el mundo. Pocos investigadores parecen interesarse en el estudio de los aspectos materiales y organizativos de estos modos de vida en desaparición, y los arqueólogos podrían ser… los únicos en llevar a cabo los pocos estudios existentes. En un sentido esta es una súplica para que otros realicen estudios como éste en otros lugares mientras todavía hay un poco de tiempo para hacerlo (Parsons 2001: xiv).

Figura 2. El libro Maguey Utilization in Highland Central Mexico, de Jeffrey y Mary Parsons (1990) es un excelente ejemplo del enfoque de Jeff en la investigación etnoarqueológica.

En las siguientes páginas vamos a discutir tres áreas en las que Jeff hizo una gran contribución a la etnoarqueología: el cultivo del maguey, la producción de sal y el modo de vida lacustre (pesca, caza, recolección y manufactura). En un libro innovador titulado Maguey Utilization in Highland Central Mexico, Jeffrey y Mary Parsons (1990) buscaron dar a los arqueólogos una base sólida para hacer inferencias sobre la utilización del maguey en la época prehispánica (Figura 2). Su propósito principal fue proporcionar descripciones detalladas de cómo se producen y utilizan la savia y la fibra del maguey entre las gentes modernas del centro de México, para considerar las implicaciones arqueológicas de estas actividades contemporáneas. Parsons y Parsons caracterizaron su investigación como “trabajo etnográfico elaborado por… arqueólogos… nosotros intentamos llevar a cabo un estudio etnográfico de cobertura limitada, desde la perspectiva de arqueólogos que se interesan en los correlatos materiales que pueden ser útiles para [descifrar] los contextos arqueológicos prehispánicos” (p. 5). Como arqueólogos que estaban trabajando con una perspectiva etnográfica, nuestros antores querían saber “cómo se utilizan y desechan los materiales, y cómo las configuraciones de este uso y descarte podrían reflejar sistemáticamente la conducta humana” (p. 5). Si bien Jeff y Mary pusieron bastante énfasis sobre aspectos estrictamente materiales y tecnológicos del uso del maguey, también se interesaron en otros temas más grandes y complejos relacionados con la organización de la producción, la distribución y el consumo de los productos derivados de esta planta.

Figura 3. En el libro The Last Saltmakers of Nexquipayac, Parsons (2001) presenta una discusión de sus observaciones etnográficas y las interpretaciones arqueológicas.

Diez años después de que se publicara el libro mencionado anteriormente, Jeff publicó su estudio sobre elaboración de sal en el Valle de México: The Last Saltmakers of Nexquipayac, Mexico (Figura 3). Durante la prospección arqueológica que realizó en la región de Texcoco en 1967, Jeff descubrió que todavía se estaba produciendo sal con técnicas tradicionales (en parte prehispánicas) en Nexquipayac, un pequeño poblado cerca de la Ciudad de México. Las técnicas de producción parecían ser idénticas a las reportadas por Ola Apenes (1944) décadas atrás.

Según Parsons (1994), a pesar de los conocimientos generales que tenemos sobre las actividades salineras antiguas en la cuenca de México, hay poca información específica sobre esta industria, especialmente para las fases más tempranas del periodo prehispánico. Por ejemplo, todavía ignoramos cómo se utilizó la cerámica usada por los salineros (llamada Texcoco de impresión textil), tampoco sabemos exactamente cómo se hacía la sal, por ejemplo si fue a través de evaporación solar o de cocción de la salmuera a fuego directo. Otras incógnitas se refieren a la cantidad de fuerza de trabajo y combustible requeridos, los niveles de producción de la tecnología indígena, si el trabajo salinero fue una actividad estacional o de todo el año, la importancia del producto en los mercados y sistemas de intercambio y tributo, etcétera.

La manufactura de sal en Nexquipayac consta de seis pasos: (1) recolectar las tierras del lecho lacustre de las que se extrae la sal; (2) mezclar las tierras de la manera correcta según el producto deseado (sal blanca, negra, amarilla, o salitre); (3) filtración del agua a través de la tierra para obtener salmuera por lixiviado; (4) hervir la salmuera para obtener sal cristalizada; (5) secado de la sal, y (6) venta del producto (Parsons 2001:16-17). La producción de cloruro de sodio en Nexquipayac requería de tres tipos de inversión de mano de obra y capital: (1) darle mantenimiento a los talleres y otras áreas de producción; (2) buscar el acceso a las tierras apropiadas para obtener suelos salinos, y (3) obtener el combustible para realizar las operaciones de hervido (Parsons 1994:263).

Parsons (2001) realizó un estudio exhaustivo de los paisajes naturales y culturales asociados con la producción de sal en el área de Nexquipayac conocida como Las Salinas, encontrando que “la parte principal del taller ocupa un área de aproximadamente 15 x 15 m sobre un gran montículo que se ha construido hasta una altura de 3-6 m sobre la llanura circundante en el transcurso de aproximadamente un siglo de producción de sal” (p. 24). Parsons nos dice que durante un período de 25-30 años, “el producto principal del taller ha sido la sal blanca, con aproximadamente el 10% de la producción total dedicada a la sal negra... un área separada... estaba reservada para la producción de estos materiales” (p. 26).

Los paisajes naturales y culturales asociados a la producción de sal—tanto antiguos como modernos—en la cuenca de México, son ejemplo de un patrimonio cultural amenazado. Parsons (2008) lamenta “la grave destrucción de muchos sitios arqueológicos y paisajes enteros durante las décadas posteriores a la realización de los estudios originales [en el lago Zumpango]. Bien podríamos preguntarnos si es realista pensar que alguna vez seremos capaces de abordar los problemas [de investigación] que hemos definido con el registro arqueológico sobreviviente en el Valle de México” (p. 104).

Parsons “llevó a cabo un reconocimiento general en [parte] del Valle de México, incluida la región de Zumpango, con el fin de evaluar el estado general de los sitios arqueológicos... Descubrimos que si bien hay muchas noticias realmente malas, al mismo tiempo también hay un poco de margen para un optimismo cauteloso para el nuevo trabajo de campo arqueológico en el futuro” (p. 104). Parsons termina con una nota positiva: “todavía hay sitios y paisajes que permanecen lo suficientemente intactos como para justificar un nuevo estudio arqueológico”. Pero el tiempo es esencial, ya que “otra década probablemente pondrá fin a [la mayor parte] de la arqueología en la región de Zumpango y en todo el Valle de México” (p. 104).

Figura 4. En The Last Pescadores of Chimalhuacán, Parsons (2006) presenta una investigación exhaustiva del modo de vida lacustre de los últimos pescadores, cazadores y artesanos en los antiguos lagos de la cuenca de México.

El estudio de Parsons sobre la producción de sal es importante porque documentó una tradición cultural y tecnológica con gran profundidad en el tiempo. Por eso la información etnográfica y etnohistórica recopilada por nuestro autor es invaluable para la construcción e interpretación de teorías arqueológicas.

El último trabajo discutido aquí es el estudio de Jeff sobre el modo de vida lacustre (pesca, caza, recolección y manufactura) en la cuenca de México, plasmado en su monografía The Last Pescadores of Chimalhuacan, Mexico (Figura 4). Parsons se destaca entre los autores que han contribuido a nuestra comprensión de este modo de vida mesoamericano, gracias a su enfoque holístico que combinó perspectivas de la etnografía, la arqueología, la etnohistoria y la teoría antropológica general. Un punto importante discutido por nuestro autor es que Mesoamérica fue la única civilización en la historia que estuvo privada de cualquier tipo de ganado domesticado. Sin embargo, a pesar de esta condición, la alimentación mesoamericana se encontraba entre las más completas en la antigüedad (Parsons 2010, 2011).

Según Parsons, la falta de herbívoros domésticos obligó a estos pueblos a buscar formas alternativas de alimentación, lo cual significó la explotación de recursos no agrícolas, como las especies de animales y plantas acuáticas que complementaban los productos agrícolas básicos gracias a su alto contenido en proteínas y nutrientes (Parsons 2010, 2011).

Parsons (2006) desarrolló una perspectiva analítica para ilustrar la dependencia de los pueblos mesoamericanos sobre una amplia gama de recursos naturales de origen acuático (además de la agricultura) para su sustento diario. Sostiene este autor que los recursos no agrícolas de muchos lagos en Mesoamérica, en particular la sal y los insectos comestibles (y quizás también las algas), eran tan importantes desde el punto de vista energético y económico, que atraían a un gran número de personas que se dedicaban tiempo completo a su extracción, procesamiento y distribución (estos eran los atlaca, o “gente del agua” aztecas). Tal atracción habría sido significativa en términos sociopolíticos, por lo que en opinión de Parsons, los lechos y las orillas pantanosas de los lagos deben considerarse de la misma manera que las tierras agrícolas cuando intentamos evaluar los potenciales productivos y las capacidades de carga prehispánicas (Parsons 1996:442).

Jeff nos enseñó cómo la etnoarqueología puede demostrar las muchas maneras en que los humanos se adaptan a su entorno, por ejemplo los canales y chinampas de la Cuenca de México (Figura 5), y cómo los mismos entornos pueden ser destruidos por nuestras propias acciones imprudentes (Figura 6). La escena de la Figura 6 (tomada de Parsons 2019) es un ejemplo conmovedor de la destrucción imprudente de nuestro entorno natural y de la fragilidad de nuestro patrimonio cultural.

Podemos resumir la importancia del trabajo etnoarqueológico de Jeff en tres amplias categorías: (1) tuvo la iniciativa de hacer observaciones etnográficas destinadas a la reconstrucción arqueológica por medio de la analogía; (2) registró para la posteridad una amplia gama de costumbres, técnicas y formas de vida que ya no existen; y, (3) sus datos etnográficos podrían ser útiles para diseñar una agenda para la conservación o incluso la recuperación de paisajes culturales que están abandonados y propensos al deterioro.

Figura 5. Las áreas lacustres con chinampas (campos elevados) tenían canales como este en Atlapulco, en la Cuenca de México. Los canales se utilizaron para el riego y la navegación hasta mediados del siglo XX .

Figura 6. Este canal en las chinampas cerca de Tlahuac, Lago Xochimilco, se secó como parte de un proyecto de desarrollo urbano en la Ciudad de México.

En relación con el punto 3 anterior, hay muchos ejemplos de destrucción ecológica en el Antropoceno, no solo en México sino en todo el mundo, desde el Mar de Aral, que alguna vez fue el cuarto lago más grande del mundo, pero ahora está completamente seco (Hoskins 2014), pasando por los lagos que han desaparecido en Medio Oriente, China y África Occidental (Purvis y Trif 2016), hasta los recientes incendios masivos en la cuenca del Amazonas (Watts 2019). Pero me gustaría terminar este ensayo con una nota más optimista. La historia nos enseña que la humanidad ha enfrentado serios desafíos desde la prehistoria hasta el presente y, sin embargo, de alguna manera siempre hemos logrado sobrevivir. La historia continuará y, sin duda, surgirán nuevos desafíos en el futuro. El trabajo realizado por Jeff durante muchos años reveló parte de la historia no escrita que se desarrolló en el pasado mesoamericano. La principal lección que podemos aprender de esta historia es que la humanidad ha perseverado a pesar de todo. Solo cabe esperar que sigamos haciéndolo en el futuro previsible.

Jeff Parsons contribuyó enormemente al estudio, documentación y preservación de muchos sitios arqueológicos y paisajes culturales en México y otras partes del mundo, pero esta tarea debe ser continuada por generaciones presentes y futuras. Agradezco a mi amigo Jeff por darnos tanto y por mostrar lo que se puede lograr si se trabaja con determinación y sabiduría.




Referencias citadas

Apenes, Ola

1944 The Primitive Salt Production of Lake Texcoco. Ethnos 9(1), pp. 25-40.

Hoskins, Tansy

2014 Cotton Production Linked to Images of the Dried-up Aral Sea Basin. The Guardian. Digital document, accessed on 30/8/2020.

https://www.theguardian.com/sustainable-business/sustainable-fashion-blog/2014/oct/01/cotton-production-linked-to-images-of-the-dried-up-aral-sea-basin

Parsons, Jeffrey R.

1994 Late Postclassic Salt Production and Consumption in the Basin of Mexico. In Economies and Polities in the Aztec realm, edited by Mary G. Hodge and Michael E. Smith. Studies on Culture and Society 6. Institute for Mesoamerican Studies, State University of New York, Albany.

1996 Tequesquite and Huauhtle: Rethinking the Prehispanic Productivity of Lake Texcoco- Xaltocan- Zumpango. In Arqueología mesoamericana: homenaje a William T. Sanders, edited by Alba G. Mastache, Jeffrey R. Parsons, Robert S. Santley and Mari Carmen Serra. INAH/Arqueología Mexicana, Mexico City.

2001 The Last Saltmakers of Nexquipayac, Mexico: An Archaeological Ethnography. Anthropological Papers 92. Museum of Anthropology, University of Michigan, Ann Arbor.

2006 The Last Pescadores of Chimalhuacan, Mexico: An Archaeological Ethnography. Anthropological Papers 96. Museum of Anthropology, University of Michigan, Ann Arbor.

2008 Prehispanic Settlement Patterns in the Northwestern Valley of Mexico: The Zumpango Region. Museum of Anthropology Memoirs 45. University of Michigan, Ann Arbor.

2010 The Pastoral Niche in Pre-Hispanic Mesoamerica. In Pre-Columbian Foodways: Interdisciplinary Approaches to Food, Culture, and Markets in Ancient Mesoamerica, edited by John E. Staller and Michael D. Carrasco. Springer Science and Business Media, New York.

2011 El 'nicho pastoral' en la Mesoamérica prehispánica: ¿cómo funcionó una civilización sin ganado domesticado? In Mesoamérica: debates y perspectivas, edited by Eduardo Williams, Magdalena García Sánchez, Phil C. Weigand, and Manuel Gándara. El Colegio de Michoacán, Zamora.

2019 Remembering Archaeological Work in Mexico and Peru. Museum of Anthropology, University of Michigan, Ann Arbor.

Parsons, Jeffrey R., and Mary H. Parsons

1990 Maguey Utilization in Highland Central Mexico: An Archaeological Ethnography. Anthropological Papers 82. Museum of Anthropology, University of Michigan, Ann Arbor.

Purvis, Katherine, and Catalin Trif

2016 The Lakes of the World are Disappearing. The Guardian, digital document, accessed on 30/8/2020.

https://www.theguardian.com/global-development-professionals-network/gallery/2016/dec/09/the-lakes-of-the-world-are-disappearing-in-pictures

Watts, Jonathan

2019 Amazon Rainforest Fires: Global Leaders Urged to Divert Brazil from ‘Suicide’ Path. The Guardian, digital document accessed on 30/8/2020.

https://www.theguardian.com/environment/2019/aug/23/amazon-fires-global-leaders-urged-divert-brazil-suicide-path

Williams, Eduardo

2003 La sal de la tierra: etnoarqueología de la producción salinera en el occidente de México. El Colegio de Michoacán and Secretaría de Cultura de Jalisco, Zamora and Guadalajara.

2014 La gente del agua: etnoarqueología del modo de vida lacustre en Michoacán. El Colegio de Michoacán, Zamora.

2017 Tarascan Pottery Production in Michoacán, Mexico: An Ethnoarchaeological Perspective. Archaeopress, Oxford.

2021 Aquatic Adaptations in Mesoamerica: Subsistence Activities in Ethnoarchaeological Perspective. Archaeopress, Oxford [in press].

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Carousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageBolsa con insectos acuáticos recolectados en el Lago Texcoco. Estos pequeños bichos eran una parte importante de la dieta de los aztecas y de sus descendientes.Carousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel imageCarousel image

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